llegar a los 40 + 1

Cuando era chica uno de mis lugares preferidos era la casa donde vivían mis abuelos paternos, era la única niña y por eso tenía grandes licencias como meteme a la despensa a oler los tarros de azúcar y buscar chocolates, jugar con las herramientas de carpintería de mi abuelo, revisar todos los libros de la sala y dejarlos cono torrecitas en el piso. 
Tenía anuencia y carta libre de mi abuelo, y eso era un pase libre a casi todos loa rincones de la casa, sin embargo uno de los lugares que me era difícil hurgar era el dormitorio de mi tía, ahí si no había pase libre, ni salvo conducto de mi abuelito, ni permiso de mi abuela, más bien un posible jalón de orejas. Así que entraba a hurtadillas, cuando mi tía dormía o cuando salía a algún sitio, me gustaba ver su maquillaje y sus revistas, sobre todo una que tenía a Lynda Evans, la protagonista de la serie de "Dinastía", que por más que me prohibieran verla, igual veía. A estas alturas no recuerdo de que trataba y porqué me gustaba tanto, lo que si recuerdo es que ese libro, que dicho de paso era grueso y empastado, tenía por título "Como llegar a los 40", y en ese momento me imaginaba que era algo penoso y tortuoso, asi que fácil le hubieran podido agregar "y no morir en el intento", y el libro tenía una serie de tips para ejercicios, maquillaje y creo que algo de moda, posiblemente era como la recomendación para que una mujer madura en la década de los 80, asuma su edad en sociedad, y sentí un poco de pena por Lynda Evans y el drama del que hablaba en el prefacio del libro al asumir su edad. 
Unos años mas adelante cuando tendría algo de doce o trece años, me encontré con el "Valle de las Muñecas" y la verdad era que esperaba que sea una historia de la Barbie o algo parecido, pero resultó la historia de tres mujeres jóvenes que se van a Nueva York a conquistar éxito y fama, mientras se cruzan con galanes millonarios, harto licor, sexo y las pastillitas verde y roja para dormir y despertarse. Lo que mas me llamó la atención fue el primer capítulo, donde la protagonista cuenta como dejó a su pueblo donde quedaba su madre una mujer madura casi anciana de cuarenta años, me dejó desconcertada y se me vino a la mente Lynda Evans y su libro de autoayuda cuarenton, pero en el último capítulo Anne (la protagonista) ya tenía cuarenta, seguía siendo modelo pero tomaba la pastillita roja para dormir, la verde para despertarse y el amor de su vida le sacaba ña vuelta con todo el mundo (o algo así porque pasaron muchos años desde que la leí).
Un día de este mes cumplo 41, la verdad es que no he pasado el proceso traumático de la Evans, tampoco tomo pastillitas para despertarme o dormir por la edad, las tomo desde los 20 o soy una anciana, viuda que se viste de forma ultra recatada. Pero sí mi físico no es el mismo, me duelen más cosas, la gravedad tiene sus efectos, lucho contra las arrugas y como mucho más sano. Pero no, no es un trauma o un cambio dramático, si tengo que agradecer algo es que hay muchos patrones sociales que a esta altura de mi vida se fueron al carajo, y que gracias a esa crisis de la mitad de la vida que nos da a muchas personas he vuelto a hacer cosas que me dan placer y me hacen sentir plena, el significado del éxito tiene una nueva definición y la amarte no siempre es buscar estar regia si no al fin aceptarte, aceptar los dolores del periodo y no tener roche de contarlo y aceptar que este pronto se va a ir también. Los cuarenta no es mas que reafirmar las cosas en las que crees y aprender a dejar de lado estereotipos buscando ser feliz. No soy millonaria, ni lo seré, tampoco llegaré a ser ministra, o una mamá modelo regia, pero pinto como loca así lo haga mal, sigo gritando contra aquello que no creo y de paso bailo con dos pies izquiedo. Chúpense esa Lynda y Anne!!

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